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Sé de un hombre en Cristo que hace catorce años --si en el cuerpo no lo sé, si fuera del cuerpo tampoco lo sé, Dios lo sabe-- fue arrebatado hasta el tercer cielo; y sé que este hombre --si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe-- fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el h ombre no puede decir (2Cor 12:2-4). |
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En las leyendas heroicas de los griegos, Penélope, en sueño, logró hacer el amor con su deseado Ulises (Odisea, 20, 87ss). El sueño es más que una reliquia sagrada de libros venerables; el sueño es la experiencia colectiva, cotidiana de la humanidad. En la tradición religiosa y literaria, desde los clásicos, el sueño era tenido por un don divino (a deo missum); para Calisto el suyo era el galardón a su devoción y sus obras pías, y según Rojas sucedió por disposición de la aduersa fortuna. En la tradición medieval, literaria y religiosa, el sueño era aceptado y explotado, según la explicación de Kruger (150) "como medio de predecir el futuro, como escape a la constricción temporal y como posible acceso a una esfera preternatural." En el sueño de Calisto se cumplen perfectamente su propósito de escapar la constricción temporal, con su cuerpo glorificado, y de acceso a una esfera preternatural, con la visión de la grandeza de Dios. Más adelante explicaré cómo el sueño inicial funciona como el embrión del drama, predicción del futuro. En la épica castellana, en su primer monumento conocido, del gran Cid Campeador se nos dice que al comienzo de su expedición, de su GESTA, El ángel Gabriel a él vino en sueño (406)1 Nótese cómo en el sueño es la persona soñada la que viene, la que se presenta ante el soñante. En la literatura religiosa, Gonzalo de Berceo, Yaziendo a la sombra perdió todos sus cuidados, y tuvo la esplendorosa visión del comienzo de Los Milagros de Nuestra Señora; los santos de sus obras, Domingo y Oria, soñaron. En la literatura caballeresca soñó Amadís y se despertó atormentado. En la lírica narrativa amorosa al protagonista de la Razón de amor, al comienzo, se le presentó una docella, con la que dialoga en sueño2 En la poesía elegíaca el Marqués de Santillana, predecesor inmediato del Antiguo Auctor --si no su contemporáneo--, en su Defunssión de Don Enrique de Villena tuvo, al comienzo , una gran visión alegórica, en la que encontramos algunos elemen tos de interés para el caso de Calisto y para la posible armonización de los textos del ARGUMENTO y el SUMARIO; el Marqués no sabía si el inci dente de su visión, al amanecer, fue dispuesto fatalmente o si por fortuna (IVc); y al final, se encuentra de rep ente en el lecho --E vime en el lecho tan encontinente. En su imaginación, en el sueño, se había visto al pie de un collado (IVd), y ante él habían desfilado fieras, seguidas de las musas que lamentaban con efusividad la muerte del sabio; al desparecer las musas, el soñador, De dolor pungido, maldice a Antropus y su crueldad --la su crueça (XXIIe)-- y despierta, viéndose en el lecho, solo: |
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Después del Aurora, el sueño passado Dexóme, llevando consigo esta gente, E vime en el lecho tan encontinente, Como al pie del monte por mi recontado. |
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PAULUS:
P.P. Vergerii Justinopolitani comoedia elegantissima Paulus ad juvenum mores corrigendos. |
LA CELESTINA:
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La condena de los "malos y lisonjeros criados siruientes" de Rojas se corresponde también con la de "malis servis ... servos infidos, sodales devios" del texto de Vergerio. Comienza Paulus, en su ambiente estudiantil, con su protagonista, Paulus que pregunta, muy alterado, quién le ha despertado. Le contesta Herus, su criado, que fue él, él solo, que estaba ocupado en tareas domésticas, poniendo la mesa y las sillas. Le maldice Paulus duramente --Te perdat Deus! = ¡Dios te pierda!-- por haberle despertado con el ruido de los trípodes. En el ambiente caballeresco de La Celestina el criado, Sempronio, aparece solo, ocupado en las tareas domésticas de cuidar los caballos y las aves de caza, lo que conllevaría sin duda hacer ruido. La maldición de Calisto, Assí los diablos te ganen, parece el envés del emblema de Paulus: Te perdat Deus; como si dijéramos: "A quien Dios pierde, ganan los diablos": |
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PAULUS:
PAU. __ Quis me? Quis est?
HER. __ ... ipsemet / Mensam solus pono. PAU. __ Te perdat / Deus cum istoc tripodum strepitu: qui me Ex periocundo sopore evigilasti (25-31). |
LA CELESTINA: CAL.__ ¡Sempronio, Sempronio, Sempronio! ¿Dónde está este maldito?
CAL. __¡Assí los diablos te ganen!
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Paulus pasa a relatarle al criado el delicioso sueño que acababa de tener, donde él, estudiante, un tanto engreído, se había visto coronado de un merecido --merita-- laurel. En el suyo Calisto, amante de corte cortesano, humilde --inmérito-- se había sentido galardonado con un cuerpo glorificado. La compañera del sueño de Paulus era una virgen de noble linaje --spousam virginem Generosam--, que superaba al mismo sol en su esplendor. La compañera de Calisto, Melibea --muy generosa, dice Rojas en el ARGUMENTO--, estaba dotada de la mayor hermosura que natura podía conferir a un mortal. Sigue Paulus: |
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Paulus, el muy creído estudiante, se había visto presidiendo una asamblea de hombres letrados a los que él superaba en sabiduría, les daba consejos, les ayudaba a dictar juicios y a interpretar las leyes de los antepa sados, y a la vez les daba leyes nuevas; entre ellos se había sentido como un rey. |
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PAU. ... Quis aut conventus ad me optimatium!
Quis omnium concursus! Ego ipse videbar Consilia cunctis dare, iudicia regere, Interpretari leges veteres, leges constitui Austoritate mea novas. Quid multa? Si quid exprobuissem amplius: Rex eram (39-44) |
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Calisto, el amante cortesano, se había encontrado en la gloria, rodeado de todos los santos a los que superaba en felicidad; su bienaventuranza era mayor que si sobre ellos presidiera desde un trono --como un rey--, en la silla sobre sus sanctos:
El sueño en el género celestinesco. Los paralelismos, pues, entre los comienzos de estas obras son, no cabe duda, dignos de ponderación y estima. Con respecto a la tradición inmediata posterior, particularmente entre las obras de la tradición celestinesca de los siglos XVI y XVII, ha demostra do Ricardo Castells, de manera contundente por sus razonamientos y por la profusión de los ejemplos, que
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| "este sueño inical [de la Celestina] es un patrón que se repite una y otra vez en la novela dialogada española por más de un siglo" (25). |
| Entrando Calisto en una huerta empós de un falcón suyo, halló y a Melibea, de cuyo amor preso, començóle de hablar. De la qual rigorosamente despedido, fue para su casa muy sangustiado. [Otro día, para comienço de la obra, dispuso el aduersa fortuna que a la presencia de Calisto se presentara la desseada Melibea]. Habló [aquél] con un criado suyo, Sempronio, el qual, después de muchas ra zones, le endereçó a una vieja llamada Celestina ... (I, 31). |
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CEL. El deleyte es con los amigos en las cosas sensuales e especial en recontar las cosas de amores e comunicarlas ... Este es el deleyte; que lo al mejor lo fazen los asnos en el prado (I, 108). |
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Todo sueño se caracteriza primordialmente por la representación de imágenes que giran, con alta dosis de egocentrismo, alrededor del soñador. A este respecto la obra de Rojas, prodríamos decir, es la fábula del egocen trismo de Calisto, personaje central al que todos los demás ayudan en la realización de sus deseos, en el cumplimiento de sus sueños eróticos. Como en los mejores ejemplos de soñadores legendarios, transcendentales, no faltan en el caso de Calisto los ingredientes del ayuno y la inspiración divina. A cada momento afloran los complejos de inferioridad de Calisto junto a la divinización de la amada. El lector, crítico, analista o piscoanalista, encuentra en la fabulosa Tragicomedia un florido vergel de instintos sexuales. Sus flores y frutos son recuerdos percibidos como realidades, pensamientos expresados como visiones, en rica y mezclada gama de símbolos e imágenes. Recuerdos, realidades, pensamientos, visiones, símbolos e imágenes que eran, en realidad, el producto del trabajo onírico de un gran creador, el Antiguo Auctor, y de su continuador, un gran artista, de rica y poderosa pluma, Fernando de Rojas. En conclusión, en La Celestina se establecen dos incidentes diversos: el del primer trance y el de la primera escena, con sus respectivas caracterís ticas. Dos estados de consciencia en el protagonista: uno, en vigilia; el otro, en sueño. Dos autores: uno, Rojas; el otro, el Antiguo Auctor. Dos motivos: uno, la casual pérdida del ave; el otro, el seruicio, sacrificio, deuoción e obras pías. Dos factores, uno, el del halcón perdido; el otro, el de la adversa fortuna. Dos fechas: una, días antes del comienzo; la otra, el mismo día del comienzo del drama. Dos lugares: uno, un sitio ameno, la huerta de Melibea; el otro, un espacio preternatural,la cámara de Calisto. Dos sujetos: uno, el de la acción, Calisto que entra; otro, Melibea que se presenta. Dos grupos de testigos: uno, los criados, Sempronio, Pármeno y Lucrecia; el otro, Calisto y Melibea, solos. Dos tipos de visión: una, con ojos claros; la otra, con ojos de sueño o alinde. Dos resultados: uno, de engendro el amor; el otro, de comienzo del drama. Dos afecciones en Calisto, una, que le causó secreto dolor, petrificación --o emborricamiento--; la otra, que le transformó en cuerpo glorificado, presidiendo --silla-- sobre los santos. Dos afecciones en Melibea: una, en el primer trance, que la dejó cautiva de un secreto amor, llaga, fuego, desasosiego; la otra, en la primera escena, que le provocó intol erancia, rechazo. Dos reacciones en Melibea: una, la llevó a consentir las necedades del galán; la otra, le hizo proferir insultos y el despido. Dos descripciones de Melibea: una, la de ojos verdes, pecho alto, pequeñas tetas; la otra,la de perfecta hermosura. Dos tonos narrativos: uno, muy realista y directo; el otro, idealista, con imágenes. Dos lenguajes: uno, descritivo, espontáneo; el otro, difícil, ininteligible. Dos tipos de imágenes: unas, de gran sensualidad y lujuria; las otras, de alta espiritualidad y virtud. Con la información directa o implícita que nos ofrecen el Antiguo Auctor y Rojas, y resumiendo lo que he venido explicando, podemos reconstruir el siguiente esquema: +---------------------------------------------------------------------------+ |
| INCIDENTE
ESTADO AUTOR ATRIBUCION FACTOR FECHA LUGAR SUJETO TESTIGOS VISION RESULTADO AFECCION (Calisto) AFECCION (Melibea) REACCION (Melibea) DESCRIPCION (Melibea) TONO LENGUAJE IMAGENES |
PRIMER TRANCE
vigilia Fernando de Rojas (y A.A.) a la pérdida casual del ave el halcón perdido días antes del comienzo la huerta de Melibea Calisto entra ... los amantes y sus criados con ojos claros (?) se engendró el amor secreto dolor; petrificado; emborricado amor secreto; llaga; fuego; desasosiego; no dormir amor bajo secreto sello;
ojos verdes; pecho alto;
realista (?) descrriptivo; natural sensualidad; lujuria |
PRIMERA ESCENA
sueño Antiguo Auctor al servicio; obras pías la adversa fortuna el día del comienzo oportuno, preternatural Melibea se presenta ... los amantes solos con ojos de alinde comienzo del drama cuerpo glorificado; en silla sobre los santos
intolerancia;
paga fiera; insulto;
grandeza de dios;
idealista difícil, ininteligible espiritualidad; virtud |